Ya despliegan sus alas con brío, el nido les ha quedado pequeño, se llevan el saber y el cariño, y la fuerza para cumplir cada sueño.

Busca versos que hablen de la amistad y el esfuerzo.

Este cierre de ciclo es un mosaico de emociones. Por un lado, existe la satisfacción del deber cumplido y la curiosidad por la secundaria. Por otro, aparece la nostalgia de dejar el patio de juegos, los rincones conocidos y a los maestros que, más que instructores, fueron guías de vida. Es un momento donde los pupitres se sienten pequeños, no solo físicamente, sino porque el espíritu de los alumnos ha crecido y necesita nuevos horizontes.

Mochila al hombro, lista la canción, termina un capítulo, empieza una misión. No olviden el recreo ni el borrador, porque un pedacito de sexto llevan en el corazón.

Adiós a los pupitres, al recreo y a la clase, partimos hacia la meta con la meta en la cabeza.

Sexto grado, puerta giratoria: sales niño, entras historia. Llevas alas dentro de la mochila, vuela alto, que la vida te acogila.

Sobre mi escritorio vacío quedan tus risas de enero. Fuiste luz, fuiste estallido, el mejor de mis viajeros.